Alemania: la planta nuclear que se convirtió en parque de diversiones

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El Kalkar Wunderland es un parque de diversiones construido en una planta nuclear alemana que nunca fue inaugurada oficialmente debido a cuestiones de seguridad. La SNR-300 jamás fue utilizada y hoy es un centro de entretenimiento que atrae a cientos de miles de turistas al año, que arriban para una experiencia única que mezcla diversión con educación.
Kalkar es una ciudad del distrito de Cléveris, en Alemania. Está ubicada casi a orillas del río Rin. La planta nuclear de Kalkar, llamada SNR-300 y cuya construcción comenzó en 1972, iba a ser el primer reactor reproductor nuclear de Alemania, que generaría más material en el combustible del que consumiría. Utilizaría plutonio como combustible, y produciría 327 megavatios de energía. Sin embargo, el gobierno de ese momento tenía algunas preocupaciones en cuanto a la seguridad, por lo que su construcción se fue retrasando. La obra finalizó en 1985 y requirió 5,3 mil millones de dólares, pero, luego del desastre de Chernobyl en 1986, la SNR-300 nunca comenzó a funcionar, y el proyecto fue cancelado totalmente en 1991.
Esto llevó a que la planta sea totalmente inútil e inutilizable, por lo que fue vendida años más tarde a un inversor holandés -el empresario Hennie van der Most- que tenía un plan original e increíble:transformar este lugar completamente abandonado en un parque de diversiones. Así nació el Wunderland Kalkar, un lugar mágico e innovador que fue creado de las cenizas de los planes nucleares que nunca se llevaron a cabo, y que atrae anualmente a cientos de miles de personas.
El Wunderland Kalkar tiene una superficie total de 55 hectáreas, en la que se levantan 40 diversas atracciones de todo tipo y color, incluyendo una montaña rusa de agua muy similar a la Splash Mountain de Disneyland, un carrusel volador, tazas, un muro para escalar de 40 metros en el lugar de la torre de enfriamiento de la planta, un samba, un barco pirata, y muchos más juegos de los que suelen encontrarse en parques de diversiones de todo el mundo, pero con el curioso agregado de la historia del sitio en donde está ubicado.
Cabe destacar que los visitantes que llegan al Wunderland Kalkar no sufren ningún riesgo de ser contaminados por radiación -lo que ocurre en cualquier planta nuclear- ya que nunca fue utilizada, y la producción nunca se llevó a cabo. Los turistas pueden disfrutar de un paseo histórico y educativo si deciden formar parte de un tour que recorre el lugar y donde se explica todo lo que uno puede llegar a saber sobre la planta nuclear que nunca fue abierta.
El parque de diversiones recibe más de 600 mil visitantes al año desde que abre su temporada, en abril. También posee dentro de sus instalaciones un hotel de 450 habitaciones del mismo nombre en el que los turistas pueden alojarse durante su visita, y cuenta con varios restaurantes y bares de todo tipo. El parque también posee un centro de convenciones con 20 salas de reuniones, y un parque temático familiar apto para chicos.
De esta manera, el Wunderland Kalkar es un excelente ejemplo de cómo se pueden tomar espacios ya utilizados -en este caso un reactor nuclear que jamás funcionó- y reconstruirlos o renovarlos para adaptarlos a nuevos usos, ya sea ideas sustentables como parques elevados como el High Line de Nueva York, o parques de diversiones donde la adrenalina se entremezcla con la concientización ambiental.
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