Argentinos: ¿Por qué comen mal?

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Existen múltiples razones que explican los hábitos alimenticios menos saludables de los argentinos, pero pocos las conocen. Desde costumbres, a deseos de aceptación y el autoengaño, entre otras.
Los especialistas Diego Sívori, experto en nutrición, y el ingeniero industrial Federico Fros Campelo, autores del bestseller Nutrición (de)mente, dialogaron con Infobae sobre cómo se forman estas costumbres sin que las personas lo noten.
Uno de los datos más sorpresivos de la publicación es que de cada 100 personas que mueren en el mundo sólo dos lo hacen por un accidente de tránsito, mientras que 30 fallecen por la ingesta excesiva de grasas, carbohidratos, azúcares refinados, gaseosas por doquier, porciones desmedidas y muchísima sal.
Sívori hizo énfasis en las dificultades que tienen los consumidores para poder salir de aquello que ya conocen: “No podemos combatir los estímulos alimenticios con los que convivimos hoy día con herramientas nutricionales clásicas”.
“LA SOCIEDAD MODERNA ELIGE MAL LOS ALIMENTOS POR EL DESPLAZAMIENTO QUE SUFRIÓ LA COMIDA CASERA”.

El rol de los ultraprocesados

“Hoy la gente vive apurada por eso come alimentos ultraprocesados y esto provoca una desorganización en la alimentación. Estos factores hicieron que las personas se vuelvan susceptibles al marketing del consumo masivo“, agregó Fros Campelo.
“La sociedad de hoy está mal alimentada porque está muy expuesta a alimentos ultraprocesados industriales”, sentenciaron.
“Los argentinos consumimos por año unos 185 kg por persona de alimentos ultraprocesados. Y además, somos los primeros consumidores mundiales de gaseosas: nos bebemos en promedio 142 litros por persona por año. Esto se debe, por un lado, a la inmensa fuerza de marketing que tiene este tipo de industrializados que consumidos en exceso no son saludables”, dijo Sívori.

La sociedad y la industria

Además, recalcaron que “la inigualable exigencia estética de nuestra sociedad” es responsable de que cada vez más gente decida migrar su alimentación a “versiones light de productos”, pero no se vuelcan a verdaderos productos saludables.
Una de las razones esgrimidas que explican este fenómeno fue la capacidad que tienen las grandes empresas para generar “culpa”.
“Nuestro cerebro a veces nos hace conejillos de indias en laberintos de comida que llamamos ‘supermercados'”, dijo Sívori.
De hecho, aseguraron que la mayoría de los chicos rechazan la verdura, ya que “mucho de lo que hoy nos gusta lo incorporamos solo para pertenecer a la manada“.

El rol del autoengaño

“En realidad, comemos por razones mucho más profundas de las que creemos. Y todas tienen que ver con el cerebro. Una de las más sorprendentes es que nos gusta autoengañarnos: no queremos conocer cómo se fabrican ciertos alimentos (especialmente los cárnicos) y miramos para otro lado para que la realidad no se interponga con el placer de nuestras costumbres”
“Hay muchas estrategias del marketing para alimentar el autoengaño y la evasión de nuestro cerebro”, explicó el ingeniero industrial.
LOS AUTORES SOSTIENEN QUE LA OBESIDAD SE “CONTAGIA” POR LOS RECURSOS CEREBRALES QUE NOS SOCIALIZAN.
Según la OMS, en concreto, el 63,9% de los argentinos tienen sobrepeso, comparado con el 63,2 % de los chilenos, el 62,4 % de los uruguayos y el 61% de los venezolanos. En tanto, el 23,6 % de los argentinos son obesos, cifra un poco mayor que los chilenos (23,3%), uruguayos (22,5 %) y venezolanos (20,3%).
“El sobrepeso y la obesidad se transformó en los últimos años en una epidemia en la Argentina y en buena parte del mundo occidental”, resaltó Sívori.
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