Ciencia: se recategorizó un tumor de tiroides

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La ciencia dio un nuevo gran paso en el tratamiento de la lucha contra el cáncer. Un panel internacional de científicos analizó un tipo específico de tumor en la glándula tiroides y definió que esa enfermedad no debe ser clasificada, precisamente, como un cáncer.

El descubrimiento, publicado en la prestigiosa revista especializada JAMA Oncology, significó un antes y un después para el tratamiento de ese problema de salud. De tal manera, aquellos pacientes que lo padezcan en el futuro podrán evitar la terapia de rayos, la extracción de la glándula o los controles anuales para el resto de su vida.

Si no es cáncer, no lo llamemos cáncer. En la comunidad médica hay una preocupación cada vez más grande acerca de los términos que utilizamos, los cuales no coinciden con la biología del cáncer”, explicó Barnett Kramer, director de la división de prevención contra el cáncer del Instituto Nacional del Cáncer, en EEUU.

¿Un carcinoma?

La enfermedad reclasificada es un pequeño bulto ubicado en la tiroides que está completamente cubierto por una cápsula de tejido fibroso. Su núcleo tiene una forma idéntica a la de un cáncer, pero sus células nunca llegan a salir de la cápsula. Por lo tanto, la cirugía de extracción de la tiroides o la terapia mediante yodo radiactivo resulta dolorosa e innecesaria, según los investigadores.

LA CLAVE RADICA EN QUE LAS CÉLULAS DEL TUMOR NUNCA ESCAPAN DE LA CÁPSULA FIBROSA

El tumor fue renombrado: pasó de llamarse “variante encapsulada folicular de un carcinoma papilar de tiroides” a “neoplasma folicular de tiroides no invasivo con características nucleares papilares similares”. Así, el término “carcinoma” desapareció de la nomenclatura técnica.

Un reclamo insistente

La publicación del informe aparece en medio de una ola de reclamos de la comunidad científica por “reclasificar” supuestos tipos de cáncer, especialmente de mama, pulmón y próstata.

“Llamar cáncer a algunos tipos de lesiones conduce a tratamientos inoportunos y muy dolorosos. Sin referirse siquiera a las consecuencias psicológicas que puede padecer un paciente tras recibir tal noticia. Es importante que se siga investigando este tema”, reflexionó John Morris, presidente de la Asociación Americana de Tiroides.

Ante la nueva clasificación, los pacientes podrán evitar la radioterapia

El arduo camino

El proceso de reclasificación de la enfermedad de tiroides comenzó dos años atrás, cuando el líder de la investigación, Yuri Nikiforov, vicejefe del departamento de patologías de laUniversidad de Pittsburgh, comenzó a analizar un pequeño tumor de una chica de 19 años.

El oncólogo siguió el caso y constató que las células nunca salían de la cápsula. Por eso, llegado el momento de la extirpación de la glándula tiroides, Nikiforov aconsejó a su colega cirujano no continuar con el procedimiento: “Le dije al cirujano, que era amigo mío, ‘es un tumor leve, no es necesario hacer nada más sobre él'”. Así y todo, la glándula de la joven fue extraída y la paciente tuvo que someterse a tratamiento con rayos y a chequeos anuales durante el resto de su vida.

LA VARIEDAD ESPECÍFICA ANALIZADA AFECTA A UNO DE CADA SEIS PACIENTES CON TUMOR DE TIROIDES EN EL MUNDO

Nikiforov consideró a ese caso como el disparador de la nueva investigación y para eso convocó a 24 especialistas, entre los que se encontraban dos endocrinólogos, un cirujano de tiroides y hasta un psiquiatra. El grupo recolectó 200 casos de pacientes con esa lesiones de tiroides ocurridos entre el 2000 y 2005. Entre esos ejemplos, había pacientes con tumores encapsulados y otros con tumores cuyas células se esparcieron. Se analizó con detalle el historial clínico de cada individuo y se detectó que aquellos pacientes que habían sufrido lesiones encapsuladas, no presentaron reapariciones del tumor en un período de diez años. Los otros, en cambio, habían sufrido serias complicaciones.

“El estudio reflejó que la diferencia entre un cáncer y un no cáncer radicaba en la invasión de las células y no en las características nucleares de la lesión”, destacó Nikiforov.

El investigador principal reveló que todavía se siente en deuda con las decenas de pacientes que tuvo en su carrera y fueron mal diagnosticados: “Me gustaría citarlos a todos y confirmarles que nunca habían sufrido cáncer“.

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