El Frankenstein del siglo XXI: el primer hombre biónico

frankesteinEste Frankenstein del siglo XXI ha sido creado utilizando órganos artificiales desarrollados para reemplazar partes del cuerpo dañadas por enfermedad o accidente. Frank tiene piernas capaces de andar, brazos, tráquea, riñones y un corazón. Y es que más de un 60% de nuestro organismo ya puede reproducirse artificialmente.

Al principio lo llamaron Rex, acrónimo del término ‘robotic exoeskeleton’ (exoesqueleto robótico). Pero poco después rebautizaron a la criatura con el nombre de Frank, en un guiño a Frankenstein. Frank necesitaba un riñón y se lo donaron. Le hacía falta un páncreas… y consiguió uno. Lo mismo ocurrió con su corazón, la tráquea o los ojos.

Frank no es una persona. Tampoco es exactamente un hombre biónico, aunque el documental que narra su gestación se llame precisamente Cómo construir un hombre biónico. Viene a ser, en realidad, un espectacular escaparate con los últimos desarrollos en lo que a implantes y prótesis biónicas se refiere. Ha sido creado por la compañía británica Shadow Robo, y hasta el principal responsable de esta empresa Richard Walker se ha quedado sorprendido por la cantidad de órganos del cuerpo humano que ya se pueden crear en un laboratorio.

Cada una de sus partes ha sido creada en un rincón del mundo: desde California hasta Nueva Zelanda, pasando por Alemania o Gran Bretaña. Y todas ellas están destinadas a utilizarse en un futuro como reemplazo de órganos enfermos o amputados en un cuerpo humano real. El precio de todos ellos alcanzaría, de no haber sido donados para el proyecto, un millón de dólares (algo más de 800.000 euros).

En muchos casos se trata de prototipos en fase experimental. Y, de momento, Frank no está completo. Le falta un aparato digestivo y lo más importante de todo: un cerebro. Por ahora, este gigante artificial de dos metros de altura solo funciona respondiendo a las órdenes de un ser humano que lo controla a través de un ordenador.

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