El Parlamento queda en segundo plano y Nicolás Maduro será quien legisle

Comenzó un nuevo período legislativo en el país marcado por la galopante inflación y los reclamos por la seguridad. Sin embargo, con la Ley Habilitante en manos del mandatario, la Asamblea Nacional cumplirá un rol secundario y se centrará en los temas sociales

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El nuevo período parlamentario en Venezuela comenzó sin pena y sin gloria. El domingo pasado, Diosdado Cabello fue reelegido presidente de la Asamblea Nacional (AN), mientras que la oposición no postuló ningún candidato para integrar la junta directiva por propia decisión y a modo de protesta contra un Poder Legislativo “adicto al gobierno”. La noticia, no obstante, quedó pronto opacada por el brutal asesinato de la ex miss Venezuela, Mónica Spear, y su esposo.

Ante los crecientes reclamos por la seguridad –catalizados a partir del homicidio de la modelo y actriz- la respuesta de la AN fue convocar a una reunión con artistas el próximo 16 de enero. Pero las demandas se centran contra el gobierno de Nicolás Maduro. En lo que respecta a la inflación y el desabastecimiento, también. De hecho, la necesidad de legislar en esta materia y emprender una “ofensiva económica” fue el argumento de Maduro para lograr que el Parlamento –mayoritariamente chavista- aprobara la Ley Habilitante que permite al Ejecutivo tomar medidas legislativas.

¿Cuál es el rol que le queda a la Asamblea Nacional si en los temas más importantes para legislar la posta fue tomada por el Ejecutivo? La respuesta fue dada por el mismo Cabello durante la reunión entre los legisladores y Maduro en el Palacio de Miraflores: hacer lo posible para aprobar todos los proyectos remitidos por el mandatario. En otras palabras, la Asamblea Nacional durante 2014 tendrá un papel netamente secundario. En Venezuela, el diseño institucional corresponde a un fuerte presidencialismo, por lo que tampoco sorprende que el Poder Legislativo este subordinado al Ejecutivo, en especial, si el partido de gobierno manda a nivel parlamentario.

La Asamblea Nacional está en un segundo plano porque el que está legislando es el Ejecutivo. El eje se centra en el presidente porque este es un país presidencialista y la mayoría de las atribuciones de gobierno las tiene el Ejecutivo”, sostuvo a Infobae el director de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Fermín Toro, Germán Aponte. “La gente no le exige políticas públicas al diputado, sino al Gobierno”, agregó.

“Tenemos dos años sin elecciones, en los que no va a haber válvula de escape; entonces la atención de la gente va a estar puesta en la labor del Gobierno y en cómo busca las soluciones de los problemas. En Venezuela, hay una alto índice de inflación, niveles de escasez que alcanza desde la leche hasta el papel sanitario, desempleo, marginalidad e inseguridad. La atención en estos dos años va a estar muy centrada en la gestión de Maduro”, consideró.

En ese sentido, el politólogo remarcó que la AN debería ser “la caja de resonancia del gran debate nacional, donde se deben discutir los grandes problemas de la nación”. “Ahora el tema central debiera ser la seguridad, porque tenemos una cifra de asesinatos mayor que Colombia o México, que enfrentan problemas de narcotráfico, y que Siria o Irak, que están en guerra. Pero eso no se discute porque la mayoría parlamentaria del PSUV pretende tapar ante la opinión pública la verdadera situación el país”, afirmó.

Por su parte, Edgar Zambrano, jefe de la fracción de la Acción Democrática, que integra la coalición opositora de la Mesa de la Unidad Democrática, dijo a Infobae que la AN podría contribuir “perfectamente” en la elaboración de proyectos de ley que contribuyan a “contener el avance de la criminalidad y de la delincuencia”. “Los malos se están imponiendo sobre los buenos, sobre el Estado venezolano. Hay que imponer la ley, hacer respetar los derechos y tener políticas públicas eficientes. Pero es necesario para ello un diálogo nacional y, para que exista el diálogo, debe prevalecer el reconocimiento del otro“, advirtió.

Zambrano se refirió así a los episodios del año pasado en los que la dirigencia de Cabello les prohibió la palabra a los opositores hasta que admitieran como presidente a Maduro, tras las elecciones en las que ganó por un escaso margen a Henrique Capriles. Y es que la oposición en la Asamblea depende de su capacidad de expresarse y manifestarse, ya no tiene poder para legislar dado que las posibilidades de negociar entre dos bloques tan antagónicos como el PSUV y la MUD son nulas.

De todas formas, ser la minoría no desalienta a los legisladores opositores. Zambrano adelantó a Infobae que la MUD tendrá durante este año como prioridad los proyectos de carácter social, “todo lo que tiene que ver con el mejoramiento de la calidad de los venezolanos y, sobre todo, de los sectores populares y las clases trabajadoras”. Entre esas iniciativas, se encuentra la Ley de Primer Empleo, que busca “proteger y favorecer a los sectores juveniles del país, a los recién graduados, que tiene una connotación muy importante en la movilidad social de los venezolanos”.

Actualmente, hay 99 diputados chavistas y 66 opositores, a pesar de que en los comicios de 2011, en términos totales, la MUD obtuvo más votos que el oficialismo, según recordó Aponte: “El 52% fue menos que el 48 por ciento”. Y añadió: “El PSUV tendrá la mayoría, pero la oposición tiene que seguir discutiendo y buscar la manera de que los temas sean debatidos. Aparte se avecina una mayor crisis económica y el Gobierno nacional tiene que acudir al diálogo y dejar que la oposición ayude a la solución de los problemas“.

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