Estudios revelan ser vegetariano podría estar “escondido” en los genes Científicos de la Universidad de Cornell encontraron una variación genética dominante en

0014530474

Los investigadores comprobaron que algunas poblaciones humanas han realizado variaciones en sus ADN que facilitan la síntesis de ácidos grasos procedentes de grasas vegetales. También, confirmaron lo contrario: hay comunidades que no sabrían procesar estos ácidos y sólo los consiguen de los animales, como por ejemplo de los peces.

Para los científicos, estas diferencias se deben a una variación en la cadena de un gen, ya sea mediante la inserción de una porción específica de ADN o de su pérdida.

En el caso de los indios de Pune, India, los científicos analizaron el perfil genético de más de 200 personas, la mayoría vegetarianos estrictos. Comprobaron que en casi el 70% predominaba un alelo o variante del gen FADS2 que facilita la síntesis y conversión del ácido linoleico. Este gen codifica una enzima encargada de procesar los ácidos grasos. Sin embargo, en el caso de las más de 300 muestras de estadounidenses de Kansas, este alelo (una versión de un gen) estaba presente en apenas el 18% de la muestra.

Los ácidos grasos omega-3 y omega-6 y son compuestos esenciales para el desarrollo temprano del cerebro

Al parecer el alelo vegetariano evolucionó en las poblaciones que consumieron una dieta basada en plantas durante cientos de generaciones. La adaptación permite a estas personas procesar eficientemente los ácidos grasos omega-3 y omega-6 y los convierte en compuestos esenciales para el desarrollo temprano del cerebro y el control de la inflamación.

La “mutación vegetariana” es más común en las poblaciones humanas que siguieron este régimen. Al mismo tiempo, si las poblaciones donde está presente la mutación cambian la dieta habitual -por ejemplo, si hay disponibilidad de carne o pescado-, aumenta el riesgo de una “sobreproducción” de los ácidos grasos. Como consecuencia, el metabolismo se distorsiona, y el organismo humano corre el peligro de padecer cáncer y enfermedades cardiovasculares.

El estudio permite adaptar la dieta según el genoma, lo que se conoce como ‘nutrición personalizada’

“Una implicación de nuestro estudio es que podemos utilizar esta información genómica para tratar de adaptar nuestra dieta, de manera que se adapte a nuestro genoma, que se llama nutrición personalizada”, dijo dijo Kaixiong Ye, coautor principal del artículo e investigador.

Por ahora los expertos no están seguros aún de cuándo se produjo la adaptación en primer lugar. “Es posible que en la historia de la evolución humana, cuando las personas migraban a diferentes ambientes, a veces comían una dieta basada en plantas y otras, de origen marino, y en diferentes períodos de tiempo estos diferentes alelos fueron adaptativos”, que significa que los alelos tienen una tendencia a evolucionar bajo presiones dietéticas.

En la actualidad, en un mundo donde muchas personas tienen acceso fácil a una amplia variedad de alimentos, las adaptaciones pueden actuar más como limitaciones a los tipos de alimentos que pueden comer para mantenerse saludables.

Deja tu comentario