Los mejores vinos para tomar en las alturas del cielo

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El italiano Paolo Basso es en la actualidad el mejor sommelier del mundo. Obtuvo el primer puesto en el Mundial 2013, celebrado en Tokio. Nacido en Italia, se instaló de joven en el Valais, una región de Suiza atractiva por el esquí, pero además es la región vitivinícola más importante del país. Allá fue por el deporte y a perfeccionar su francés, pero fue el vino el que lo atrapó. El reconocido sommelier expresó que, en su esencia y sabiduría, posee “la pasión de Italia, la precisión y rigurosidad de Suiza y los conocimientos gastronómicos de Francia”.
Desde septiembre de 2014, Basso es el sommelier de Air France, aerolínea de bandera francesa. Allí, cada seis meses elige todos los vinos que se ofrecen en los vuelos, degustando a ciegas más de 500 referencias que previamente participan de una licitación. Cada clase tiene sus exigencias, pero no sólo cualitativas sino también cuantitativas.
Un rico champagne o una buena botella de vino pueden tener otro sabor en el aire
Por ejemplo, en Business Class, para que un vino participe, además de tener cierto nivel, debe tener disponible para venderle a la compañía entre 40.000 y 50.000 botellas, ya que utilizan 1,2 millones al año. Las cartas en los vuelos no son tan nutridas como las de los restaurantes. Primera Clase suele ofrecer opciones más amplias. Hay un champagne, dos vinos blancos, dos tintos y un dulce,

Cómo elegir un buen vino en el avión

Si bien parece que es un mito que el vino cambia, lo que en verdad se modifica es el paladar del consumidor. “Es cierto que la presurización de la cabina reduce la humedad ambiente y, por ende, a los pasajeros se les seca el paladar. Por ello hay que evitar los vinos que potencien esa sequedad como los que tienen acidez y taninos marcados. Pero en realidad los vinos no cambian, sino que cambian los que lo beben”, detalló el experimentado Basso.
LAS PERCEPCIONES HUMANAS SON LAS QUE INFLUIRÁN A LA HORA DE DISFRUTAR UN VINO EN LAS ALTURAS
Y este no es un dato menor. Aunque existen otros factores que pueden influir en una situación como esta: el desarrollo del vuelo, el estado de ánimo (sobre todo cuan relajado esté el pasajero), la compañía y la comida, entre otros.
En un vuelo, la selección de las etiquetas propone otros retos, como satisfacer a una clientela internacional. Para lo cual, acotar la selección al país de origen de la línea aérea supone una decisión muy acertada y compartida por el sommelier italiano. En la mayoría de las aerolíneas, las etiquetas van rotando cada algunos meses; y los vinos que pasaron tienen que volver a ser elegidos nuevamente en las catas a ciegas para poder volver a ser incluidos en una carta de vinos.
Los vinos que recomendó el sommelier
  • Champagne Drappier, Blanc de Blancs (USD 60)
  • Bourgogne Blanc, Pouilly- Fuissé 2013 Louis Latour (USD 30)
  • Languedoc Rouge, Chateau La Sauvageonne Terrasses du Larzac 2012 (USD 20)
  • Bordeaux Rouge, Medoc 2010 Chateau Rollan de By (USD 25)
Por: Fabricio Portelli
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